La Golondrina Idiota
Para ella, tan llena de Curiosidad…Trata sobre una pequeña avecilla normal y corriente como todas, con la diferencia de tener una curiosidad desarrollada más una inteligencia que le resaltaba en las demás aves haciéndola única… y ala vez le quitaba ese instinto que la mayoría tiene para no meterse en problemas.
Esta golondrina solía meterse en todo tipo de problemas ya que no dudaba en hacer algunas cosas riesgosas solo para saciar su curiosidad.
Era gracioso para ella ver a los humanos; Lo podían tener todo y aun así se limitaban por ámbitos poco entendibles como lo era la lealtad, el destino o mucho mas el amor… les daba algo de lastima
Se dice que un día arrastrada por las brisas no tan calidas de una primavera extraña, voló cerca de las fronteras de un país que el mundo olvido en un lugar de sigo mismo. El príncipe que allí reinaba era tan distinto a los demás en el sentido de justicia o mentalidad diplomática. Inclusive resultaba algo extraño que aun no se le derrocara. Los pueblerinos que ala vez eran humildes súbditos acosados por un gobierno avaro, decían que el verdadero noble había muerto cuando niño, y un zorro devorándole por dentro, se adueño de su cuerpo desde entonces…
Resulta que la golondrina descansando en una rama de cerezo que se ubicaba frente a palacio, fue alcanzada por la mirada del joven príncipe que sonreía desde su balcón por donde contemplaba sus tierras heredadas. Permanecía sonriendo de una manera poco inocente y quien ya acostumbrado le viera de antes, entendería que cosas extrañas ideas en su mente.
Cuando la golondrina se dio cuenta de que era observada, aquel apodado zorro levanto un dedo y le llamo gentilmente, invitándole a posarse en su dedo…
Y esta, así lo hizo llevada por curiosidad.
Por razones que solo los personajes saben, mas el carismático -aunque perturbador- carácter del noble, la golondrina y el se hicieron grandes amigos…
Incluso, La golondrina no tuvo miedo de hacerle saber que ella podía hablar…
A pesar de la enorme inteligencia y aquella mentalidad tan única del pajarillo, este no vio que las verdaderas intenciones de aquel individuo eran muy diferentes a las que el mismo se jactaba.
En un atardecer, juntos en soledad, al príncipe se le dio la oportunidad de llevar su plan a cabo…
-Dime golondrina, ¿Te gustaría… ser humana? -Pregunto aquel muchacho de ojos grises y piel casi trasparente y una guardada sonrisa en su rostro.
-Los humanos son raros. Tienen muchas habilidades y oportunidades, pero los echan a perder por eso… “amor” -Contesto algo molesta el avecilla. El príncipe insistió.
-Pero…de seguro, tu no serias como ellos, inclusive podrías ser mejor que ellos y hacer cosas que las aves no podrían… ¿No lo crees?
La golondrina no pudo evitar el pensar e imaginarse como seria ser tan grande como un humano y poder hacer cosas tan grandiosas como ellos… Así, mientras fantaseaba, el príncipe caía en cuenta cada vez más de que le estaba convenciendo
Hubo un silencio entre los dos a la vez que la pequeña golondrina pensaba. El acaricio la cabeza y comento por fin rompiendo el silencio y tratando lo mejor posible de ocultad aquella sonrisilla que mas que encantadora parecía de un maniático.
-Te propongo un trato pequeña amiga. Dada tu mentalidad y tu entusiasmo puedo convertirte en humana fácilmente, sin embargo exigiré una sola condición; No caigas en el amor que hace a los humanos tan inútiles.
¿Caer en aquella tontería? ¿Acaso el bromeaba?, por supuesto que ni se le ocurriría una cosa como esa. Sumergida en los pensamientos nuevos que le llevaron a su nueva curiosidad que le corrompía el diminuto cuerpo, la pequeña avecilla no dudo en aceptar convencida de no romper el trato, sin siquiera pensar un momento en las consecuencias…
Había una forma de que aquel noble pudiese convertirla en un ser de carne órganos y mirada humana, pero involucraba tres grandes sacrificios que la golondrina desconocía completamente, como el primero era uno de los mas extraños y perturbadores.
-“matar a una doncella”
Resulto ser que se necesitaba un cuerpo base para traspasar su alma al otro, ya que no se pueden crear materias sin un elemento que le sea equivalente. No fue difícil hallar a alguien; una pordiosera de tez blanca, pelo delgado y un estomago vacío era la indicada para engañar. Lo único difícil que resulto fue lavar su cuerpo que se encontraba cubierto de barro suciedad y algunas marcas de golpes que de seguro le habrían proporcionado cuando quiso robar algo de comida por el pueblo.
El segundo sacrificio era el menos importante en aquel entonces; tres monedas de algún metal mas siete de oro.
El tercero fue el último que la golondrina pudo notar antes de trasformarse…
El príncipe tomo entre sus manos al pajarillo y sin piedad las cerro para ahogarla hasta que esta muriese por falta de aire o un paro cardiaco a causa del miedo. La golondrina trato de escapar con todas las formas posibles como picoteándolo o dando aletazos en un acto de completa sofocación y desesperanza, pero por la falta de aire no pudo resistir más y cayo desvanecida siendo solo un cadáver tibio.
Cuando abrió sus ojos de nuevo luego de morir, estaba tendida en una enorme cama, en un cuerpo extraño y que era más fácil y flexible de mover, vestida con harapos y el pelo recién cortado hasta su cuello…
-Bienvenida, Golondrina- Dijo el príncipe a los pies
Pasados las semanas, pudo acostumbrase a su nuevo cuerpo y moverse con mayor facilidad entra las multitudes. Le era divertido cruzas sus piernas y correr mas rápido, solo que aun le estorbaba un poco esas cosas de carne pesadas que se hacían llamar brazos
El problema mayor era que ya no podía hacer sus experimentos para saciar su curiosidad, como por ejemplo, no podía meter las patitas en la masa del pan cuando esta estaba reposando, ya que ahora le gritaban e incluso golpeaban
Tampoco podía meterse bajo las faldas de las señoras, ahora estabas pegaban chillidos exageradísimos y quedaba llena de moretones por las sombrillas.
Por otra parte, le encantaba el poder jugar y meterse al agua, casi tanto como no tener que pelear por la comida ya que el príncipe le había dado una estadía junto con el…
Lo extraño era, esa cosa que sonaba dentro suyo, y hacia “pum pum” cada ves que el príncipe le tocaba la mano o le sonreía estando ellos solos o de noche cuando a ella le daba por ir al balcón para contemplar los cielos donde antes revoloteaba.
Jamás había sentido algo igual, por lo que cada ves que le sucedía que su corazón se excitaba demasiado o un sentimiento extraño la poseía por unos cuantos segundos, prefería huir.
Los días más calurosos de Septiembre eran sus preferiros en todo el año, pues podía estar todo el día nadando y jugueteando en el estanque más allá del bosque. Le encantaba el sumergirse hasta el fondo de las aguas y sentir su presión en la cabeza hasta tocar con las manos el fondo, como también el sentir con sus extremidades aquellas criaturas tan sabrosas que solían habitar en aquellas aguas, pero por sobretodo, le fascinaba el quedar toda húmeda al salir y volver a meterse una y otra vez sin importarle que un cazador le capturada o algún niño le lanzara una piedra
Pero ese día, no duro mucho en su estanque…
A la orilla del largísimo estanque cerca de los alerces mas milenarios de por allí, una de aquellas parejas que se escapan de la vigilancia de sus padres se encontraba parada frente al lugar favorito de la golondrina, besándose con desenfreno mientras se quitaban la ropa envueltos en un latir desesperado. Seguían con su espectáculo entre risas nerviosas de culpa y las caricias que se reflejaban el la clara agua del estanque…
La golondrina escondida entre las ramas más verdes y secas de las moras, no les quitaba la mirada de encima a aquellos dos jóvenes que ahora se sumergían desnudos en el agua muertos de risa. Sintió un latido fuertísimo en el corazón al verlos, era extraño para ella, era como el ver en su recuerdo al Príncipe o incluso algo mas extraño tal si fuese brotándole la incertidumbre en una ramita hasta su garganta queriendo llorar.
Y la golondrina, llena de confusión y esa pena que no sabia como interpretarla, corrió.
Corrió lo mas rápido que pudo confundida. Llego echa una bolsa de gemidos cansados y el cuerpo casi acabado en cansancio por estar siempre descalza al correr. Con la mirada asustada se dispuso a buscar a su amigo en algún rincón de palacio. El llanto comenzó a brotarle en una danza enigmática. Llevo las manos ala cara tocando sus aguadas mejillas ahora con mas preguntas y no dejó de llorar hasta encontrarle sentado en la ventana viendo su reino.
Al verla ingresar de esa manera, el le miro asombrado mientras estaba se le echaba al cuello visiblemente afectada por algo, pero luego de quien sabe que pensar en su mente, le abrazo también totalmente calmado y sonrío; Todo salía ala perfección…
La golondrina se lanzo a sus brazos llorando sin tener la minima idea de por que de tantas emociones juntas. Abrazada aun busco el calor de el para abrigarse y seguir llorando sin consuelo… solo quería ello.
El príncipe le alejo un poco y seco las lagrimas que aun caían precipitándose por los ojos resbalando por la mejilla hasta lanzarse en caída libre hasta el mentón de ella, de donde le tomo atrayéndole lentamente los labios a los suyos.
Golondrina y príncipe, aunque una parte sin darse cuenta, dieron un beso, su primer beso en forma humana y en la vida. Uno suave, tímido y codiciado entre sus labios que detuvo el llanto de la ex ave y ala vez le condeno mientras lo hacían entre las sombras de las cortinas…
Así fuera un mal presagio o un castigo divino por transmutar en humana siendo una pequeña avecilla, debió pagar por la atrocidad. El primer y único contrato que guardaban entre ellos se cancelo; la golondrina se enamoro
Una cadena, que se sintió clavándose en su pecho tal como hachazos despiadados, le surgió de su corazón a modo de explosión por aquel beso traidor.
Cayo al piso de forma rápida y violenta, azotando su sangrante cuerpo mientras daba un horripilante quejido al apretar sus manos al agujero de su pecho que sangraba y sangraba a la vez que la cadena se extendía hacia afuera hasta llegar y unirse ala muñeca derecha del príncipe que sonreía cruelmente de pie al verla agonizar de dolor entre un charco de sangre sumergida en confusión.
Un grito de dolor invadió el espacio donde se hallaban. Un grito tan estremecedor que angustiaría a cualquiera que fuese humano tan solo con escucharlo por unos segundos, y este seguía y seguía intensificándose con cada punzada exorbitante que saldría de la boca de la pobre idiota, sin embargo el príncipe al que bien habrían llamado las malas lenguas como “animal embustero” solo se arrodillo ante ella, que aun se retorcía en el piso, y susurro en completa templanza acompañado de una sonrisa suave pero perturbadoramente macabra:
-Rompiste el trato golondrina descuidada. Felicidades; Te has enamorado idiota…ahora tu corazón me pertenece…
Y así fue
Por siglos mas allá de lo que esta permitido vivir a los humanos, aquel zorro que mato a un pequeño príncipe antes y ultrajo su cuerpo para engañar a los demás seguía gobernando aquel palacio y tierras sin ningún tipo de arrepentimiento en ninguno de sus actos, disfrutando la crueldad y completo desinterés en la palabra “humanidad” cuando sus súbditos lloraban a gritos pero justicia. Este siempre, por toda su larga vida, fue visto con una cadena en su muñeca que estaba incrustada desde el otro extremo a una negra sombra con rostro pálido que se pasaba todo el día lamentándose en silencio su desdicha. La pobre golondrina tubo como castigo el seguirle donde fuese, como muestra de ser engañada por quien la estafo en vida y muerte y retenía su corazón mal merecido.
Inclusive ahora, Milenios de que el fuese asesinado por los Ángeles vengadores del alma pura de sus victimas, esta debió permanecer a su lado, por lo que también debieron asesinarla como estaba escrito en su destino. Ella siguió acompañando contra su voluntad en el infierno donde el pagara todas sus culpas y ella le seguirá por siempre, por esa cadena que les une, aquella que esta hecha del segundo sacrificio que eran las monedas ahora mezcladas con odio y rencor para unirles por siempre….
Por que aquella llamada y burlada por todos como Golondrina idiota se enamoro del moustro roba carne, conocido como Príncipe Zorro.
Source: el-feo-conejo-negro
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